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Para que hablen bien de ti en Internet

Por: John J. Curran

El analista Pete Blackshaw es autor del blog Consumer-generatedmedia.com, considerado por la publicación Advertising Age como uno de los mejores blogs de marketing online. Asimismo, la editorial Doubleday recién publicó su libro “Satisfied Customers Tell Three Friends, Angry Customers Tell 3,000” (en español ‘Los clientes satisfechos se lo cuentan a tres amigos, los clientes decepcionados a 3,000’).

En este libro, el experto consultor en estrategias de comunicación aborda la creciente influencia de los sitios Web y blogs donde los clientes vierten su opinión. Y afirma que los microempresarios pueden beneficiarse de estos foros de discusión online.

¿Cómo definiría los ‘consumer-generated media’ o medios generados por el consumidor?

Tan solo en EU hay cerca de 100 millones de blogs, luego hay decenas de millones de sitios y páginas como MySpace y Facebook. Alrededor del 60% de los estadounidenses generan contenido en la Red, y eso tiene el poder de afectar la manera en que tu producto o servicio se percibe en el mercado.

Los consumidores se fían más de las opiniones de otros consumidores que de lo que dice el negocio o la publicidad. La pregunta es ¿cómo convierto esto en una ventaja?

Entiendo que beneficie a los grandes corporativos como GM o Pepsi… pero ¿y los pequeños negocios?

Las microempresas dependen especialmente de los testimonios favorables, algo que aprendí de primera mano cuando inicié mi propia compañía en Internet.

Hoy día existen muchos foros y comunidades donde los usuarios pueden publicar sus reclamos, sitios que permiten que los consumidores aprueben o desaprueben el servicio de sus proveedores locales.

Así, los pequeños empresarios pueden sacar ventaja de los comentarios positivos que circulan en Internet, de igual forma las opiniones negativas pueden causar grandes problemas.

Esta mañana eché un rápido vistazo a la Web, y encontré que una boutique de vestidos de novia era fuertemente criticada en el sitio Web de San Francisco; en otra página que reseña el servicio telefónico aparecían malas opiniones de un servicio de VoIP, y en un blog se le daba mala prensa a una joyería. Esos son algunos ejemplos.

¿Qué deberían hacer los microempresarios?

Monitorear las conversaciones virtuales en torno a tu marca o producto. Puedes activar las alertas de Google, que rastrea los sitios donde aparece el nombre de tu empresa y diariamente te envía un correo con los resultados.

También puedes utilizar un motor de búsqueda como Technorarti, que monitorea blogs.

Si alguien critica tu empresa, usa esa crítica para identificar los problemas y solucionarlos.

Más aún, si a tu empresa se le acusa de actuar mal, es importante que respondas: digamos que un blog afirma que el personal de tu empresa no tiene ética; puedes refutar esa acusación dejando un comentario y enlazando al código de ética que regula la conducta de tus trabajadores.

¿Alguna otra manera de interactuar?

Los directivos pueden mantener un blog. De esa manera puedes saber lo qué piensan los consumidores antes de que sus opiniones terminen en un foro público, donde realmente perjudican tu imagen. Al bloguear, sé honesto y ecuánime.

Por ejemplo, reconoce de vez en cuando que hay áreas de tu negocio que necesitan mejorarse. Si siempre estás hablando maravillas de tu empresa o servicio, no obtendrás la credibilidad que buscas.

Internet: Mina de Oro para Jóvenes

La tercera parte de los ingresos de internet hoy está en manos de jóvenes entre 14 y 21 años

(Expansión) – No son historias retro de los años 90, cuando se desató la burbuja puntocom y los protagonistas eran jóvenes de playera y sandalias. El caso de Christian Chena es la prueba: “Joven compra, a través de su empresa Chena Ventures, 80% de Teledifusora Paraguaya con una fortuna amasada en internet”…

¿De dónde? Meses antes, Chena había vendido 100 dominios genéricos en español (como futbol.com) a la compañía de mercadotecnia de búsquedas en línea Marchex y a Fox’s Latin American Channels Division, por 10 millones de dólares, así como el sitio Juegos.com, por 1 millón, a SIPI Group.

Chena hizo su fortuna vendiendo y comprando nombres de páginas web durante siete años en uno de los países con mayor atraso tecnológico –sólo 3.5% de la población de Paraguay tiene acceso a la red, según datos de Internet Usage and Population Statistics–, pero lo que más sorprende es que sólo tiene 28 años y que inició su fortuna a los 21.

No es un caso aislado. Empresarios menores de 30 que hacen su agosto en internet inundan otra vez la industria. La prueba está en un estudio de la Harvard Business School (HBS) que asegura que la tercera parte de los ingresos de internet está en manos de jóvenes entre 14 y 21 años, que inician sus negocios en un blog y que en 80% de los casos ‘cuajan’ sus ideas en aulas universitarias.

Sólo uno de cada 10 de estos jóvenes está en la prensa y en las charlas de negocios: hoy el anonimato ha resultado dar más ganancias que la fama y quizás hay cientos de historias como la de Chena que tal vez no conoceremos.

“Sí está influyendo la nostalgia de quienes perdieron hasta la camisa en los 90, y que ahora, a sus 40 años, apoyan a los jóvenes con ideas y recursos. Pero el fenómeno va más allá: ahora los negocios en internet son cada vez más millonarios”, opina Jim Aisner, de la HBS.

Ahí está Mark Zuckerberg, de 23 años, que junto con tres menores de 25, enfrenta una querella legal por defender la autoría del sitio de redes social Facebook.com. Un dominio cuyo valor es de 6,000 millones de dólares, que en octubre recibió 240 mdd por parte de Microsoft y obtuvo tres rondas de inversión previas de 500,000 dólares, 12.7 mdd y 27.5 mdd, cada una.

Nada de coincidencias con el pasado: Aisner recuerda cómo se asombró en 1999 cuando un joven de 14 años, llamado Adam Hildreth, entró al libro Guinness de los Récords por fundar la empresa Dubit Limited que facturó 1 mdd en internet en su primer año y dedicada a hacer mercadotecnia para vender mercancías por la web.

También recuerda que los titulares de los diarios culpaban a los empresarios adolescentes por la debacle de internet: “No sabían lo que hacían”, se dijo.

“Todo eso lo recuerdo. Pero ahora sé que los jóvenes que se hacen millonarios en internet sí tienen una idea concreta de lo que hacen, porque en casi todo el mundo, la tendencia es crear emprendedores en universidades y hasta en casa, que sepan mover dinero y arrebatárselo a otros. Así que, ¿de qué nos asombramos?”.