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Microsoft Expression | ¿La suite que hará la competencia a Adobe Creative Suite?

Microsoft anunció una importante revolución en el diseño para web con la presentación en México de la suite de productos Expression, herramientas con tecnología de vanguardia que renovarán la cara de internet gracias al uso fácil e intuitivo que permite a los diseñadores crear páginas web e interfaces para aplicaciones que ofrezcan mejores experiencias de usuario. La nueva suite está dirigida a diseñadores web y gráficos, estudiantes de carreras de diseño, multimedia o artes digitales y otros interesados en temas de comunicación visual en medios electrónicos.

Los programas de Expression también contribuyen a la labor de los programadores pues estas herramientas generan código en lenguajes estándar de la industria (XML, ASP, .NET, XHTML, XAML), que entre otras características facilita la tarea de la programación de funcionalidades. “Microsoft como innovador tecnológico lanza esta suite de productos que beneficiará el trabajo de los diseñadores pues ahora veremos plasmada la creatividad artística de quienes también comenzarán a entrar a una nueva ola de reconocimiento y admiración en el arte del diseño web”, destacó Mauricio Angulo, Gerente de Divulgación Tecnológica para la Experiencia de Usuario en Microsoft México.

La suite Microsoft Expression se conforma por los siguientes productos:

Web | para crear sitios Web modernos y apoyados en estándares que ofrecen calidad superior.

Design | herramienta profesional para ilustración y diseño gráfico.

Blend | para crear experiencias interactivas y conectadas a la web.

Media | para manejo y administración multimedia a través de catálogos visuales

Logotipo: Banco Wal-Mart

México, 3 oct (EFECOM).- Wal-Mart, la mayor tienda minorista de México, anunció hoy que las autoridades del país le dieron la autorización para que su banco denominado Wal-Mart de México Adelante inicie operaciones como institución de banca múltiple. 

+info 

Aún no hay sucursales….
Aún no se sabe cuando levantan el switch…
Aún están en pruebas de sistemas…

Pero lo que si sé es cómo será la imagen del primer banco que lanza Wal-Mart en el mundo:

El Cártel

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El Cartel nació en 1998 para reivindicar la calle como espacio de opinión pública. Colectivo formado por: Mutis, Eneko, César Fernandez y Sean Alias, Jaques Le Biscuit; acuerdan dibujar, financiar y pegar un cartel temático cuatro veces al año, sin censuta, ni redactor jefe. El colectivo inunda las calles de Madrid, consciente del peligro delictivo inherente al graffitti. Sus creaciones están concebidas como un periódico mural de opinión, sin censura ni interferencias de ningún tipo con el que cada dos meses nos dan su punto de vista sobre temas como la inmigración, la religión o la violencia de género.

E N T R E V I S T A

El cartel: cuatro imágenes valen más que…

Por Carolina del Olmo Ladinamo

Tal vez hayas tenido la suerte de encontrarte por las calles de Madrid con un cartel con muy poco texto y cuatro viñetas en su interior. Se trata de El cartel, una suerte de periódico mural impreso a una sola tinta que, aunque discreto y poco llamativo en comparación con la bazofia multicolor de la publicidad que inunda los muros de nuestras ciudades, brilla con la luz de la inteligencia. Son números monográficos en los que cada uno de los cuatro dibujantes que lo elaboran condensa en una imagen un mismo tema de actualidad. Olaf, uno de sus creadores, nos habla de El cartel y de otras vertientes de su variada actividad artística.

¿Cómo empezó a funcionar El cartel?

Hará unos cuatro años, Mutis, Eneko, César Fernández Arias y yo decidimos realizar un cartel por nuestros propios medios, sin censura de ningún tipo ni apoyo económico exterior. Abordamos temas que en el momento nos parecen importantes y en unas pocas semanas El cartel está listo para pegar. A partir del segundo número, César, que es pintor, se retiró presentándonos a Jaques le Biscuit para que le sustituyera. Llevamos ya 26 números y aunque lo hemos pegado sobre todo en Madrid, el dedicado a la marea negra también se pegó en Galicia y, en 2002, nos invitaron a pegarlos en Turín, durante la bienal de arte joven de esa ciudad.

Contigo vamos a hablar largo y tendido pero, antes, cuéntanos ¿a qué se dedican tus compañeros?

Jaques le Biscuit es ilustrador, hace objetos, hace collages y, sobre todo, maqueta El cartel con su potente ordenador. Eneko es dibujante de opinión en periódicos, pintor y padre, lo que también le ocupa. Mutis también dibuja en periódicos, revistas y pronto será padre, lo que también le ocupará.

¿Queríais pegarlo en la calle desde un principio o fue, más bien, el resultado de una limitación, de no encontrar un sitio adecuado donde publicarlo?

Bueno, lo cierto es que últimamente El cartel, además de en los muros, puede verse en la revista Generación Siglo XXI, aunque sólo algunos números, otros no los quieren. Pero la idea original era, desde luego, la de pegarlo en la calle y conseguir que la gente lo viera, que llegue también a los que no están de acuerdo, a quienes no tienen nada que ver. Es, además, una forma de reivindicar la calle como espacio público que todos tenemos derecho a usar.

¿Qué tipo de temas tocáis?

Por desgracia nos ha tocado tres veces hablar de guerra y raramente de cosas positivas, como puede apreciarse por algunos de los temas tratados: la situación mundial tras el 11-S (Número cruzado), la desigualdad Norte-Sur (Número mal distribuido), el fútbol (Número de interés general), las Empresas de Trabajo Temporal (Número Empresa de Timo Temporal), la violencia de género (Número mal pegado), la situación de los medios de comunicación (Número comunicoacción), el precio de la vivienda (Número 13 rue del Percebe), los accidentes laborales (Número accidentado), las mareas negras (Número pringao)…

¿Consideras El cartel una forma de protesta más o menos individual o tiene un cierto afán pedagógico?

Pedagógico no, no es para educar a la gente, ni para inculcarles las ideas que ponemos en El cartel, sólo queremos plasmar nuestra opinión en la calle y que la gente que tiene una opinión contraria lo vea.

O sea que en cierta manera sí es pedagógico, pretendéis, al menos, mover a la reflexión…

Bueno, sí, pero en cualquier caso respetamos la opinión de los demás; estamos en un sitio público que es la calle y nosotros luchamos por nuestro derecho a opinar así que también tenemos que tener en consideración el derecho a opinar del lector. Ahora bien, sí nos gustaría que la gente se animara a expresarse en la calle de manera gráfica, con todo tipo de opiniones… generar respuestas es uno de nuestros objetivos.

¿El tema elegido en cada número supone alguna diferencia en el tiempo que tardan en arrancarlo?, es decir, ¿qué temas suscitan una censura más rápida?

Religión y sexo, fundamentalmente. Pero, por suerte, la mayoría de los “ataques” que sufrimos son bastante más agradables: amateurs que intentan llevarse a casa un cartel pringado de cola.

¿Crees que todo lo relacionado con la libertad de expresión está ahora peor que hace diez o quince años?

Sí, bueno, pero eso sólo te enteras si la utilizas. A mí me da la impresión de que hay mucha gente que cree que puede opinar de lo que quiera porque nunca se ha molestado en probar. Y en cuanto a la sensación de que hay menos posibilidades de decir las cosas, creo que también influye que hay menos gente con ganas de expresarse, lo cual también es preocupante. La censura ya no resulta tan necesaria porque la gente está embrutecida con sus programas de la tele, con el fútbol o cualquier otra cosa.

¿Distingues entre una faceta de tu trabajo que puedes vender, es decir, de la que puedes vivir y otra que no podría pasar por cauces comerciales sin resentirse?

Yo vivo de mis dibujos, pero no dibujo lo mismo para la prensa que para El cartel, que no tiene ninguna censura (de hecho, ni siquiera hay censura dentro del grupo; si uno opina distinto de los demás no hay problema, El cartel sale así, con sus divergencias y todo). Con la música me pasa algo parecido; en realidad es lo que más me gusta pero como sé que no voy a poder vivir de ella, prefiero no hacer ninguna concesión con mi grupo, Solex, y vivir de otra cosa.

Además de El cartel, de las ilustraciones y de la música, editas el fanzine ¡Qué suerte! Háblanos de él.

Es un fanzine fundamentalmente gráfico. De hecho, la idea era que no tuviera texto, pero algunos de los dibujantes que participan prefieren no renunciar a las palabras. No lleva publicidad y se financia a fondo perdido. Empecé hace diez años, cuando llegué a Madrid [Olaf es belga]. Conocí unos dibujantes que me gustaban y decidí hacer un fanzine; entre mi hermana, que es ilustradora, Mauro Entrialgo, yo y alguna gente más empezamos a reunir historietas. Y salió bien, así que seguimos adelante. Desde entonces ha ido saliendo un número al año, cada vez más gordos y con la participación de más y más dibujantes de todo el mundo. También suele colaborar gente del mundo de la música. De hecho, en el último, el Número Enfermo –siempre son monográficos– hay colaboraciones de Chris Knox y de Link de los Meanies. Y participa gente de Bélgica, Brasil, Hong Kong, EE UU, Argentina, Australia, Méjico… Además, Cutlas, que hace mucho tiempo que no se prodiga, hace una aparición estelar.

¿Alguna actividad más?

Fabrico sellos de linóleo y, cuando reúno unos cuantos, edito unos pequeños libritos de sellos. También están, cómo no, los Doo Rags, [aparatitos para hacer música o ruido, según se mire]. A partir de un juguete con sonido, una de esas pistolas galácticas, por ejemplo, pueden construirse magníficos aparatos que luego puedes decorar como más te guste. A veces los hago por encargo, para otros grupos de música, aunque lo que más me gusta es que cada uno se haga el suyo. Por eso he editado un librito de instrucciones –Coser y cantar– que explica cómo se fabrican. Que yo conozca, hay por lo menos tres grupos que se han construido su propio Doo Rag.

Fuente: rebelion.org